El arte de ponerle precio a una propiedad.

10/10/2018

1 de 3

El mercado inmobiliario en nuestro país no ofrece demasiada información a la hora de realizar una tasación formal si lo comparamos por ejemplo con la información que ofrece el sistema MLS en Estados Unidos en donde cualquier persona puede saber con exactitud el precio en que fue

comercializada una propiedad, en que fecha, la cantidad de metros que ofrece y otros puntos relevantes a la hora realizar un estudio de mercado para una tasación.  Por eso es fundamental en nuestro mercado combinar una tasación profesional y el juicio experto o llamado popularmente “ojo de buen cubero” de brokers con experiencia.

A la hora de vender su propiedad, muchas personas escuchan consejos y opiniones de sus allegados, que si bien al principio pueden sonar como buenas ideas, pueden tener un efecto contrario a la hora de su comercialización. Esto puede derivar en un enlentecimiento a la hora de concretar un negocio, y cómo todos ya sabemos el tiempo es dinero…

Para que esto no suceda enumeraré un listado de malas costumbres, que frecuentemente vemos, a la hora de fijar el precio de un inmueble.

“Quiero ganar un poco más de lo que pagué mi propiedad.”

Obtener una ganancia sobre un bien que adquirimos es algo que se busca a la hora de vender una propiedad. Al momento de realizar una tasación objetiva, no se tiene en cuenta el precio en el que fue comprada la propiedad, ni el ciclo que tenía el mercado en dicho momento, entre otros hechos del pasado. Cuanto vale un inmueble es algo determinado por el mercado y los compradores, por eso es un error fijar precios con el objetivo de obtener una ganancia.

“En esta casa crie a todos mis hijos, le hice un dormitorio más, ellos corrían por el jardín, la palmera y el árbol que están los plante yo, los regué durante años, ahora crecieron y están hermosos…”.

Muchas personas tienden a fijar el precio de su propiedad en base a sus emociones. Nadie va a negar las mejoras que fueron realizadas, lo lindo que se ve el jardín y todo el cariño que se puso en cuidar de la propiedad, pero el precio se forma desde un punto de vista objetivo. No dejes que los sentimientos sean un factor preponderante y afecten la tasación realizada de manera profesional.

“A mi propiedad le realice algunas mejoras, voy a venderla en lo que pagué más los arreglos que le hice”.

Sabemos el alto costo que tiene poner en condiciones una propiedad y cuando hablamos de costos no solamente hablamos de dinero sino también de tiempo y de dolores de cabeza. La realidad es que no todos los compradores van a apreciar las mejoras que se realizaron y van a pagar por ellas. Si una cocina esta nueva y la fachada fue reparada, claramente la propiedad se valorizará, pero hay mejoras más simples, como pueden llegar a ser la colocación de luces en la fachada o en el jardín, o la incorporación de placares, entre otras cosas, que no necesariamente van a sumar valor a la propiedad.

“Si alguien quiere pagar el precio la vendo, no tengo urgencia, puedo esperar”.

Toda persona tiene un tiempo de espera para comercializar su propiedad, pero este tiempo no es infinito… En nuestra experiencia las propiedades que se terminan ofreciendo a un precio superior al de su valor real, terminan estando mucho tiempo en el mercado sin que pase nada… Los interesados que están buscando propiedades y recorriendo los portales inmobiliarios, pueden visualizar las propiedades que están en oferta desde hace ya algún tiempo, sin que nada pase. En el mejor de los casos, estas propiedades pueden ser vistas como una buena oportunidad para hacer una oferta agresiva, aunque muchas veces no se llega a esta instancia debido a que el precio del inmueble queda fuera de los parámetros de negociación. Por los motivos expuestos anteriormente, estas propiedades se terminan comercializando en valores establecidos por el mercado, dilatando los tiempos y por lo tanto generándole gastos extras al propietario, como ser impuestos, mantenimiento, gastos comunes, entre otros.

Compartir